Una revista de humor sin muros

«Lo esencial»

Por Eduardo Triana

Vivía de los ácaros. Los criaba en su colchón de quince años con total dedicación. Los alimentaba con vitaminas de epidermis y ternillas de tejidos óseos. Luego los vendía por parejas en el mercado de pulgas. Venían de todas partes a comprarlos. Eran únicos en su especie. Robustos, bien coloreados y dóciles. Con el fin de mantenerlos sanos, se involucró en una relación con una microbióloga. Terminó enamorándose de ella. La encontró un día en la cama con un ácaro viudo. Sospechó que no se trataba de una consulta. Los asesinó entonces microscópicamente para no dejar huellas de aquel amor invisible, mientras le devolvía la calma a los millones de animalitos asustados, leyéndoles la estrofa de aquel libro de Exupery que habla bien de los ácaros sin mencionarlos.

Por Eduardo Triana

Cruzó la avenida hasta llegar a la alameda. Se sentó en un banco. Hizo ademán de sacar un cigarro. Se arrepintió. Miró fijamente al hombre sentado frente a él en otro banco, hasta quedarse dormido. El hombre del otro banco esperó cerca de una hora para que se despertara. No se despertó. El hombre del otro banco dejó entonces de escribir. Guardó cuidadosamente sus papeles y su pluma. Observó por unos instantes al hombre dormido mientras se iba alejando lentamente. Se le notaba molesto, frustrado. Llevaba un mes tratando de escribir una narración en vivo con el mismo hombre que siempre se quedaba dormido. Ya le había advertido que dejara el reposo para después, que primero tenía que hacer más cosas para recrear mejor su obra. Rascarse, bostezar, amarrarse un cordón, lo que fuera. De lo contrario no podría escribir ni darle un final digno al nuevo relato para siestas, obras que el público siempre esperaba para quedarse dormido, como de costumbre, en la segunda página a lo máximo.

Por Eduardo Triana

«Pare de sufrir», le gritó el pastor a la congregación. Todos dejaron un día de sufrir. «Pare de sudar», fue su próxima exhortación. Todos dejaron un día de sudar. Con el tiempo se le agotaron todos los llamados a que dejaran de hacer algo. Un día, dejaron de hacerlo todo. Pare solamente, «Pare» era lo único que le quedaba por decir. Un día todos pararon en la señal de «Pare». Nunca más violaron un «Pare». Nunca más vieron al pastor tampoco. Lo acusaron de proselitismo vial e incitación a respetar las leyes del tránsito, en detrimento de la recaudación de fondos para el pago de las autoridades.

Ay sumercé 

Por Eduardo Triana

Ay sumercé, Mayorá Cabeza Naranjá le dijo a lo bolchevique que si querían tetigo pa el juicio, tenían que se de Jehová poqque eto era como el juicio finá, pero Hechicera Pelosi y su bolchevique no quieren vetirse con camisa de manga corta y cobbata fea pa’ ir a tocá en pueta de Senao donde etán lo discipulo de Cabeza Naranjá. Dicen que etá tan contento que el domingo casi se aparece en el Superbowl a tirá rollo de papel toalla cuando Jennifer López sacara la bandera puertorriqueña. Lo bolchevique van a seguí buccando lío pa’ sacá a Cabeza Naranjá de latifundio, como si tienen que traer a un equimal que diga que Mayorá le ofreció hielo a cambio que retratara a lo candiato demócrata pacticando betalismo con foca….yo tranquilo en barracón preparándome un salmón.

Por  Eduardo Triana

Ay sumercé, a Mayorá Cabeza Naranjá le etá dando puñalá trapera, uno que hata el otro día tomaba leche de su tetilla naranjá y se le quedaba el bigote má banco todavía. Si, ese mimo, Bigote Banco Bolton, el que sacó un libro sobre el chismoteo de Ucrania que dice que lo de Mayorá Cabeza Naranjá y el Presidente Bufón Eslavo fue un pobema de chenye por chenye. Tu me da y yo te doy, sino no hay bisne. Ahora, Zorra news, la cogió con Bigote Banco Bolton poqque se le subió el santo impeachment y lo má probable é que no puea ir má a hablá de ná en la madriguera. Tremendo brebaje que le preparó hechicera Pelosi……¿Kiev te lo va a creer, mentiroso?, va a decirle Bigote Banco Bolton a Mayorá, cuando le toque tetificá sin boca en teta naranjá… yo tranquilo en barracón, empinándome biberón.

Por Eduardo Triana

Lo conoció en uno de eso días que estaba muy aburrida. Le llamó la atención su mirada de aburrimiento. Desde entonces, no dejaron de verse para poderse contar historias tediosas. El siempre la sorprendía con cosas cada vez menos entretenidas. Así fue que llegaron a quererse Inexpresivamente hasta morir juntos de aburrimiento. Algunos consideraron el hecho como una auténtica historia de amor monótono. Otros, sospechan que no ocurrió tan natural como parece y que fue el propio hastío quien al final los mató a los dos por insoportables.

Por Eduardo Triana

Ay sumercé, el latifundio etá al cogé candela con to’ lo mayorale dentro. La tremenda corte ya etá al empezá y Mayorá Cabeza Naranjá va a tené que hacé como Tres patines pa’ evitá que Nananina Pelosi lo mande pa’ la reja. Esa hechicera Pelosi tiene má ecoba que la buja de Bancanieve y si Mayorá Cabeza Naranjá no anda derecho, la buja bolcehvique se le monta arriba y a epuela limpia lo saca de la Casa Banca. Dicen también que no to’ lo periodita puede entrá al juicio naranjao. Pa’ mi que primero invitan a lo del Granma y Radio Rebelde que a lo de la CNN y MSNBC………yo tranquilo en barracón eperando trasmisión.

Foto / Remon

Por Eduardo Triana

Ay sumercé, depué de haberle quitao la alfombra al jefe de lo C.V.P. iraníe, la última de Mayorá Cabeza Naranjá é llevá el programa «American Idol» al Medio Oriente. adaptado con el nombre de » Todo Ayatollah canta». El mimo quiere participá y ya etá ensayando en la Casa Banca una cosa que dice «Start spreading the news, I am leaving today. I want to be part of it, Teherán, Teherán»…mmmmm… el probema é que el jurao etá dividío y mucho creen que si clasifica pa la final, va a terminá como la fieta del Guatao y el cielo de la tierra se va a llená de fuego que no son artificiale, sino de verdura, que no son lechuga tampoco… Yo por sí o por no etoy ensayando » A mi manera» repitendo esa estrofa que dice «and now the end is near»… pa’ llá, pa’ llá… yo tranquilo en barracón frabricándome un drone.

Sobre un lamentable incidente de carretera

Por Eduardo Triana

A nuestra redacción ha llegado un resumen del inesperado y desagradable hecho ocurrido en el entronque de Belén y Carretera de los Reyes Magos, el cual detallaremos para que el pueblo trabajador y consumidor se mantenga bien informado como siempre acostumbramos a hacer.

A las 6 y 30 de la mañana de hoy, mientras Los Reyes Magos se dirigían (a pie) al campamento de entrenamiento para el día de los Reyes, se tropezaron en el camino con Santa Claus quien comenzó a proferir insultos racistas a los tres reyes, llamándolos «negros equivocaos». En respuesta, Baltazar, con un chiflido, hizo venir a su camello pastor alemán, el que inmediatamente atacó a los renos del señor Santa, causándole varias heridas de consideración. Por su parte, el repartidor Claus, se bajó los pantalones y le enseño el trasero a Gaspar, mientras que este casi perdía su voz diciéndole que él (Santa) hacía eso porque en el fondo era un viejo marica.

Melchor, por su parte destrozaba con una mandarria todas las bolsas de regalos del señor Claus.

Luego, a todo tropel, llegaron los otros dos camellos para enfrascarse en una batalla campal contra los renos no lesionados, lanzándose excrementos propios mutuamente.

Actualmente se investigan las verdaderas causas de la alteración del orden entre los conocidos promotores de ventas navideñas. Por consiguiente, quedan suspendidas todas las transacciones comerciales de ventas y compras de artículos de la fecha en cuestión. Para que no se pierda el entusiasmo de estos días, se repartirán pesebres de plástico y cabillas en diferentes puntos del planeta, los cuales serán dados a conocer en su debido momento.


Esos que se oponen hoy a que se le envíen remesas a familiares en Cuba, habrían formado parte del cuerpo de voluntarios de España contra los mambises en la guerra de independencia. Habrían sido los cipayos que pelearon junto a los ingleses contra el pueblo de la India; habrían sido los judíos que colaboraban con los nazis, en los guetos; habrían sido los franceses que traicionaron a su gente durante el gobierno de Vichy, los indios americanos que se unieron a los ingleses en contra del ejercito continental de Washington o los pueblos bárbaros que secundaron a las legiones romanas, etc. Habrían sido parte de esta caterva que siempre ha existido, en cualquier lugar y en cualquier época.

Por Eduardo Triana

Ay sumercé, me tiene mareao con el impeachment eso. Bonca de solar en ingé. Hechicera Pelosi fajá con Cuello de Guanajo Mitch McConnell y su legión de soldao condederao, que etán al caerle encima a to’ lo bochevique rabioso que quieren sacarle la tira del gollejo a Cabeza Narnajá. Mayorá Cabeza Naranjá le dijo a Cuello de Guanajo Mc Connell que si lo defendía bien, le iba a perdoná el cuello el Thanksgiving que viene también y si lo dejaba como Mayorá Vitalicio le iba a presentá al cirujano plático de la Modelo Eslovena Melania pa’ que le mejorara el pezcuezo con un arreglo de cuello de tortuga que é má bonito. …….yo tranquilo en barracón con mi moco de guanajón.

Por Eduardo Triana

Me importan un comino las Miss Universo, las Miss Inframundo o las Miss Indocumentada. Pero si el concurso es para elegir a la mujer más bonita, que escojan entonces a la mujer más bonita, sea del color que sea, pero que sea un tronco de hembra, un avión con piscina, una sirena. No justifiquen más la inclusión o la diversidad, a como sea, para compensar largos años de racismo. Si quieren compensar, restituir, indemnizar o ayudar a minorías, háganlo de otra manera, porque al final es peor el remedio que la enfermedad y terminan haciendo el ridículo, en un evento que de por sí ya es bastante ridículo. No traten de hacerse los incoloros, privando a las verdaderas muñeconas del premiecito.

Por Eduardo Triana

Yo tuve siempre desde niño que usar ciertos términos de antes cuando ya era después para poder comunicarme mejor con los mayores de la familia. A los diez kilos no se le llamaban «un real» desde hacía tiempo, pero así lo entendía mi abuela, quien era además la que me daba «el real» de vez en cuando. Con los cines, a los que debía llamar teatros, me pasaba lo mismo. Nadie llamaba «Cloris» al cine principal, sino Camilo. Al «Cubanacán» nadie lo conocía como «Silva» pero ese era el nombre de la clandestinidad que se manejaba en mi ámbito hogareño. Sólo se salvaba el «Villaclara», el único de antes y después. También se quedaba «El Ten Cent», «Unidad Siboney» sonaba demasiado cheo para competir con ten cent. Si hubiera dicho en mi casa que quería merendar en la «Unidad Siboney» me habrían puesto dos plumas en el trasero y enviado de por vida a un bajareque aborigen sin derecho a regresar. Con las calles no tuvimos problemas. Todos los santos sobrevivieron, desde San Miguel hasta San Cristóbal, pasando por Nazareno. Ninguno pudo ser sustituido, aunque oficialmente se intentara. Yo le di gracias a todos los santos por no abandonar sus puestos, por resistir antes y después. Repetir los nombres de después, llevaba todas las características de convertirse en una sentencia de crucifixión segura y yo de Jesús no tenía ni el nombre

En Uber

Por Eduardo Triana

Era de las islas Comores el chofer, lugar de donde nunca había visto a nadie ni en fotos. Sus ojos reflejaron lo mismo al escuchar que yo venía también de una isla desconocida para él. Casi le digo en forma de chiste que me sentía «incómoro» por no saber nada de su país. Preferí callarme por temor a que no lo tomara con jocosidad comora. Sin decir una palabra viajamos los dos isleños, incapaces de decir algo agradable de nuestras respectivas islas. Ni siquiera le pregunté si hacía calor en las Comores para que no me hiciera la misma pregunta. Antes de abandonar el vehículo, prometí informarme más sobre su isla, pero no se lo dije. Él también quiso decir lo mismo, pero tampoco me lo dijo. Quién sabe si algún día nos encontraremos otra vez, para celebrar juntos el día del isleño ausente, en cualquier nación del mundo sin salida al mar.
Le Marais. Paris.

Sisiando

Por Eduardo Triana
Si nunca en tu vida fuiste guapo, las redes sociales te garantizan puedas serlo. ¿No es una realidad que la gente tiene sexo por internet? Ahh bueno, entonces ¿qué más da que se fajen apretando teclas? Es guapería virtual, pero guapería, al fin y al cabo. La gente se dará cuenta que eres un ciber-bronquero cuando le enseñes los callos de las yemas de los dedos después de tantas fajazones. Olvídate, todos te temerán mucho más y pocos se atreverán a golpeteclearte.

 

 

Memoria de elefante

Por Eduardo Triana

«Lo único que me interesa saber es como usted piensa, qué es lo que tiene en su cabeza». Así me dijo textualmente un familiar de una novia cuando acababa de conocerme. Estábamos almorzando y el tamal que me tragaba aminoró su marcha hasta el estómago. Me salvaba de un atoro doble: uno digestivo y otro ideológico por la gracia de dios. Yo fui muy acertado en eso de encontrarme con muchachas de familias muy integradas a la revolución. Mi apariencia «petit bourgeois» me delataba siempre. No era contestatario, ni nada que se le pareciera, pero la pinta de no muy integrado era obvia. Sentado en el sofá de sus casas, me era más fácil tocarle una teta a la joven que decir una cosa que pudiera ser interpretada como propaganda enemiga. Juro que no hice nada para hacerles cambiar su forma de pensar. Hoy, sin embargo, todos dejaron de enarbolar las banderas del proletariado. Se pasaron al enemigo sin informármelo. Lo peor es que nunca pude saber lo que tenían en la cabeza. Ya sé, para que el mundo sea mundo tiene que haber de todo. A mí, déjenme con algo de lo que haya en el mundo y quédense con todo lo demás, incluido el mundo.

Por Eduardo Triana

Ay sumercé, Mayorá Cabeza Naranjá quiere que lo aplauda mile de gente en etadio lleno pa’ sentirse como emperadó en Coliseo, pero no le ha salió muy bien. El otro día fue a vé un juego de la Serie Mundiá de Pelota y el abucheo fue má mundial que la serie. Entonce, anoche, se apareció en una pelea de la MMA, creyendo que to’ eran de su bando y la mitá de público le agregó «etilla» a su apellío, pa’ que sonara Trumpetilla y le sonaron una cuanta.
E verdá que mejoró, poqque la otra mitá lo saludó con el «Ave Caesar» que Mayorá eperaba, pero él no quiere la mitá, él quiere to’ el mundo con la mano arriba. No se le ocurrió aparecerse en defile de los Senadore de Washington poqque ahí sí que no había malla pa’ la pelota de foul y de cualquié malla sale un ratón pero puede que también salga un pelotazo. Mayorá, ecúcheme, ahora pa’ compensá, lleguese por un defile de guajiro americano en jeepy con fango, que en ingé se llama «Swamp Buggy Parades» y ahí sí lo va a aplaudí to’ el batey. Vaya y si quiere que lo redneck lo veneren po’ mucho rato, revuelquese en el fango con la modelo eslovena pa’ que ud vea lo que é apoyo incondiconá de verdá… Yo tranquilo en barracón, obbsevando al fanfarrón.

Memoria de elefante

Eduardo Triana

Yo tuve siempre desde niño que usar ciertos términos de antes cuando ya era después para poder comunicarme mejor con los mayores de la familia. A los diez kilos no se le llamaban «un real» desde hacía tiempo, pero así lo entendía mi abuela, quien era además la que me daba «el real» de vez en cuando. Con los cines, a los que debía llamar teatros, me pasaba lo mismo. Nadie llamaba «Cloris» al cine principal sino Camilo, Al «Cubanacán» nadie lo conocía como «Silva» pero ese era el nombre de la clandestinidad que se manejaba en mi ámbito hogareño. Sólo se salvaba el «Villaclara”, el único de antes y después. También se quedaba «El Ten Cent», «Unidad Siboney» sonaba demasiado cheo para competir con ten cent. Si hubiera dicho en mi casa que quería merendar en la «Unidad Siboney» me habrían puesto dos plumas en el trasero y enviado de por vida a un bajareque aborigen sin derecho a regresar. Con las calles no tuvimos problemas. Todos los santos sobrevivieron, desde San Miguel hasta San Cristóbal, pasando por Nazareno. Ninguno pudo ser sustituido, aunque oficialmente se intentara. Yo le di gracias a todos los santos por no abandonar sus puestos, por resistir antes y después. Repetir los nombres de después, llevaba todas las características de convertirse en una sentencia de crucifixión segura y yo de Jesús no tenía ni el nombre

ENIGMAS QUE ENIGMAN

Eduardo Triana

Hay mucha gente con la que te tropiezas en este mundo( sin contar con las que no te tropiezas) que te trata, te mira, te habla o se conduce como si la humanidad les debiera algo. Están convencidos de eso. Arremeten con su actitud contra todo y todos los que se les paren delante. Se sienten víctimas de una injusticia existencial por la que deberemos pagar los demás de una forma u otra. Con la cantidad de planetas y galaxias vacías en el universo, alcanzarían ampliamente para cada uno tuviera el suyo propio. Sólo habría que esperar que el transporte sideral se hiciera una realidad infinita, para que pudieran emigrar en busca de una mejor vida, lejos, bien lejos de los que nunca los han entendido, quienes a su vez tampoco han entendido como llegaron a convertirse en seres tan estúpidos o que información genética tan deficiente traen, que terminan desinformando hasta los más versados en la materia.

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Ay sumercé

Ay sumercé,

Eduardo Triana

Ay sumercé, definitivamente Mayorá Cabeza Naranjá va a tené que creá un periódico que se llame «Cabeza Naranjá Times» y un caná de televisión donde sea él mimo el que da la noticia poqque ni siquiera Zorra News le sivve ya. Mandó a Mayordomo Sonrisa Vieja Giuliani a que hablara con Zorro Mayor Murdoch pa’ que sacaran a Lengua Lagga Shepard Smith y ahora tiene en la mirilla al Chris Wallace, el único tipo que no da noticia con escoliosi del hombro derecho en Zorra News. Yo no sé si agguien le ha explicao que lo tiempo de la monaquía absoluta fue hace mucho tiempo, que a Mussolini lo coggaron de un palo y que Stalin se murió, poqque Mayorá é una mezcla de rey medievá, con fascismo italiano y comunismo estalinista. Es el periódico Izvestia habbando del plan quinquená, ligao con el Granma en la zafra de lo dié millone y no sé cuanta cosa má. Si lo dejan, manda a deportá a to’ lo americano de origen alemán que tiene apellido Gutenberg po habé inventao la prensa de imprenta… Yo tranquilo en barracón asombrao de notición.

Eduardo Triana

Ay sumercé, la guerra entre Mayorá Cabeza Naranjá y lo bolchevique de Hechicera Pelosi va pa’ laggo. Mayorá Cabeza Naranjá se va a atrincherá en Casa Banca, preparándose pa’ la batalla de Gettysburg. Yo le voy a mandá una propueta a Mayorá Cabeza Naranjá pa’ resolvé el conflito de una vé y po’ toa. Creá do Etao Unio, pa’ hacelo oficiá poqque de unío na’ má tiene el nombre. Un Etao Unío con toa la ciudae perférica con cota al mar, dede California hata Nueva York que se llamaría E.U.F. Etao Unío Fronterizo, donde van a viví to’ la gente de ditinto colore y lo banco liberale. El otro Etao Unío, to’ el medio oete con su goddito de camisa de cuadro y gorra de pelotero, lo evangélico y lo de colore diverso que le guta se conservadó. Se llamaría E. U. T. Etao Unío Trumpiano con salía al mar por Texas y la Carolina pa’ que no se quede sin agua. Lo presidente sería vitalicio, Obama en E.U.F. y Mayorá Cabeza Naranjá en E.U.T. No va a hacé falta frontera poqque ninguno de lo do bando van a queré irse pal otro lao y si se fomma un poblema, que me vengan a vé a mi, que etaré tranquilo en barracón, repartiendo pescozón.

Por Eduardo Triana

Ay sumercé, la cosa sigue pintando no muy biutifu pa’ Mayorá Cabeza Naranjá po’ eto día. Ahora Empella Pompeo tiene que ir a hablá a la Asamblea del Podé Populá Americano con mayoría bolchevique. Lo van a acorralá pa’ que cante hata la internacional. Yo me imagino que Mayorá Cabeza Naranjá tiene que etá un poco nervioso poqque Empella Pompeo se le va la mano a vece hablando bobería y un erró aqui, le pué poné la carne de chicharrón quemá. Lo mejó que pué decí é que como lo de él é comé mucho, fue a Kiev a presentá el primé sandwich ucraniano hecho con un pan ruso, otro americano y en el medio, carne de gallina, como producto principá de una nueva cadena de comida rápida que pronto se abriría en to’ lo paíse del antiguo bloque socialista, con el nombre de Informante. Depué, que le reparta un cupón de rebaja a to’ lo politicone pa’ cuando vayan. Así to’ queda como una oportunidá de negocio má y por eso Mayorá Cabeza Naranjá se interesó… Yo tranquilo en barracón, econdío de comisión.

Ay, sumerce.

Por Eduardo Triana
Ay sumercé, lo favorito de Mayorá Cabeza Naranjá son lo eslavo. Le puso nombre ruso a la hija Ivanka cara ‘e rusa; se casó con modelo eslovena Melania; se hizo ambia de Kageberiano Putin y ahora se metió en lío con Hechicera Pelosi y su legión bolchevique po’ llamá po’ teléfono a presidente comediante ucraniano pa’ jodé a ocambo Biden. Pa’ mi, Mayorá Cabeza Naranjá etá medio «Tolstoi» de la cabeza con toa esa atracción siberiana que se le pue convertí en atracción fatá sin Sharon Stone. Ahora que se aguante, poqque bolchevique demócrata van a caerle a la Casa Banca como si fuera Palacio de Invierno de Moscú en plena Revolución de Octubre. Que le pida a Kageberiano Putin lo que queda del acorazao Potemkin po’ si hay que salí echando Potomac arriba…….yo tranquilo en barracón, sin hacé de chismosón.

Ay sumercé

Ay sumercé

Por Eduardo Triana

Ay sumercé, Mayorá Cabeza Naranjá se berreó con Bigote Banco Agrio Bolton y lo botó de la Casa Banca. El probema e que a Bigote Banco Agrio Bolton lo que guta son lo bombazo y la matadera de gente de verda y no ha entendíó nunca que lo de Mayorá Cabeza Naranjá e reunise con to’ el mundo pa’ que venga la cámara, lo fotógrafo y empezá otro reality show. Ya Bigote Banco Agrio Bolton lo había criticao po el show «Misile de palo» con Cabeza e Cebolla Coreana y ahora lo encabronó otra vé cuando le aguó la fieta con lo Talibane depué que había contratao una orqueta pa’ que cantaran «Todo el mundo con la barba afuera, todo el mundo». A lo mejó le dijo a Cabeza Naranjá que pa negociá con lo Talibane, eto tenían que traé uno dentro del grupo que fuera lampiño, poqque eso de que to’ tiene barba espesa y grande é una falta de democracia. Por lo pronto Bigote Banco Agrio Bolton se pue poné a hacé el comercial de Got Milk? hata que Zorra News lo ponga a conducí un programa  que se llame » El rincón bélico» ………yo tranquilo en barracón sin bigote y sin barbón.

A propósito de una polémica cubana sobre el humor

 

Nuestro amigo  Jorge Fernández Era, destacado humorista cubano, quien fuera miembro del grupo Nos-Y-Otros, nos ha hecho llegar esta nota que comento más abajo:

Neófito que soy en redes digitales, no encuentro la manera de compartir el comentario que ha hecho uno de los más importantes humoristas cubanos de los ochenta: Eduardo Triana, miembro de la Leña del Humor de Santa Clara, a propósito de lo publicado por Antonio Rodríguez Salvador, alias Chichito. Opto por copiarlo y pegarlo. Disfrútenlo o detéstenlo “según vivan en uno u otro lado del estrecho de la Florida”.

SENTIDOS ARAÑAZOS # 15

Por Eduardo Triana

Parece ser que al espacio humorístico de Cuba Vivir del cuento no le quieren quitar los ojos de encima. No dudo que haya varias personas en puestos sagrados buscando la forma de degradarlo, hasta que logren sacarlo del aire, a menos que luego de reuniones y más reuniones para “analizar ciertas tendencias y situaciones” entren por el aro.

Para ir al grano: un individuo se atrevió a criticar un programa donde, al parecer, se hacía alusión a la prohibición de Los Beatles de décadas pasadas en Cuba. El señor expresó que era algo obsoleto hablar de eso a estas alturas y que debían encontrar otro tema que tuviera que ver más con la censura de la actualidad, que parecía más bien un programa trasmitido desde Miami que desde La Habana.

No, señor, a las nuevas generaciones hay que enseñarles también los excesos, las barbaridades, arbitrariedades e imbecilidades de otros tiempos que, dicho sea de paso, causaron la partida del país de miles de miles de personas que se sintieron marginadas en la época del atroz estalinismo caribeño. Yo sé que esto lleva un análisis mucho más profundo y extenso, pero no tengo tiempo para ello ni deseo desgastarme con un comentario tan simplón. Decidí opinar algo, simplemente porque es mi campo y, como yo puedo decir lo que me dé la gana sin buscarme problemas, me sentí libre de hacerlo. Si le molesta que se hable de la arcaica censura de Los Beatles en un programa de humor, entonces debería molestarse también por los más que reiterados anuncios, documentales, cortos, series, programas, entrevistas, publicidad, etc., etc. que se refieren a las mismas cosas que sucedieron en aquella época, donde el imperialismo tácata, tácata, tácata, téquete, téquete, téquete. Hay que repartir parejo, ¿no?

Entienda usted, compañero: al humor no se le puede enjaular porque, al final, siempre romperá la jaula. Si se van a meter con el humor, entonces no nos entendemos.

Eduardo Triana

Juro que no fue intencional mi retirada de la formación del pelotón y de la movilización militar de aquella mañana. No me había quedado más remedio que asistir. Estaba en posición de atención, aunque atendiendo a todo lo que me pasaba por la mente, que nada tenía que ver con lo que estaba pasando ahí. Fue cuando entonces una abeja se posó en mi mano izquierda y me picó sin saber que yo era alérgico. Razón suficiente para romper fila y pedir permiso para retirarme. Tenía que ser atendido rápidamente sino quería ser la primera baja aún antes de cualquier combate. Regresé al lugar para agradecerle al insecto el gesto de haberme salvado de enfangarme en una trinchera. No la encontré, pero hice un minuto de silencio honrando su valentía de morir por mí. No tuve el valor de convertirme en apicultor, pero al menos me pongo en atención, cada vez que paso frente a un pomo de miel de abejas.

Eduardo Triana

¡Neña!, le gritaba siempre el labrador a su inteligente mascota. Juntos recorrían la isla deshabitada, a la que habían llegado tras un naufragio. Alimentos nunca le faltaron. El campesino se las ingeniaba para cosechar plantas que, aunque no muy apetitosas, les servían para sobrevivir. Sólo existía un problema. Neña sabía bien que su dueño no era vegetariano. No ingerir carne en tantas semanas le había cambiado el carácter y la forma de ser. Solía mirarla a menudo como se mira a una cochinilla asada. Neña sentía que sus días estaban contados. Se lo hizo saber. «Se que me quieres comer. No tengas pena. Cuando no puedas más, ásame», le dijo en una ocasión. Al rudo hombre se le aguó la boca de sólo pensarlo. Sucedió todo en una noche. Él se quedó dormido primero tras emborracharse con un vino que preparaba a base de hierbas que encontraba en la isla. Neña estaba también borracha pero despierta. Se acercó a olerlo. No le desagradó. En su éxtasis de puerca embriagada le dio una mordida en la cabeza. Al ver que su dueño no se movía, continuó mordiéndolo hasta que empezó a comérselo. Él se despertó de pronto y también comenzó a comérsela viva. A la mañana siguiente sólo quedaban unos cuantos huesos de ambos, el hocico de la cerdita, sus patas y la piel de su torso donde tenía tatuado su nombre: «Neña». Semanas más tarde, arribaba a la isla una decena de exploradores. con la intención de poblarla. El hombre al mando del grupo, se emocionó al contemplar el pedazo de piel de cochino con el nombre inscripto. Levantó sus manos con el trozo de cerdo y gritó para que el eco lo repitiera: «Cerdeña, te llamarás Cerdeña». Así surgió Cerdeña, con un recorte de piel de puerco con el que habrían podido hacer chicharrón, pero nunca lo supieron.

MEMORIA DE ELEFANTE

Por Eduardo Triana

Nunca funcionó conmigo aquello de no poder entrar a un hotel porque era para extranjeros. Simplemente no me daba la gana que se me excluyera. Tenía recursos suficientes para evadir a los porteros que trataban de cumplir la penosa tarea de evitar que nacionales penetraran en las instalaciones. Imitación de acentos latinoamericanos (argentino y mejicano); español hablado con acento portugués o italiano; un que otro pullover «de afuera»; caminao de extranjero (algo encorvado y medio distraído); nunca mirarles los ojos a los porteros al entrar y poner cara de comemierda (más de la que tengo, quiero decir). Combinaba esta estrategia según la situación y el lugar. Siempre funcionaba. Una vez dentro, no podía hacer nada porque no tenía un centavo de dólar (aún estaba penado) pero al menos me tomaba un vaso de agua bien fría y con hielo, además de sentarme en el lobby a disfrutar un rato de aire acondicionado. Luego me iba de nuevo a ser uno más dentro de la multitud en la calle, contento de haber pasado unos minutos en otra dimensión.

Eduardo Triana

«Mis» y «Los» un ultimátum a «Gente» le han dado, porque saben que  «People» disfrazado de «Gente» es. Nada de «Mi gente cubana» , ni «La gente mejicana»  con «Mis» cubanos o «Los» Mejicanos basta. Nada tiene «People» disfrazado de gente ahí que hacer y si «Mi gente» dijeras para referirte a los tuyos, sobra que la nacionalidad digas, porque sino NO fuera tu gente sino la de otros. No seas tan indi-gente.

Eduardo Triana

En la entrega de los premios al mejor doble de la historia del cine, estaban todos. Unos en sillas de rueda, otros con miembros amputados y algunos con lesiones menores. Sólo uno gozaba de perfecta salud. Nadie lo tomaba en cuenta. Creían que no lo merecería. No se había arriesgado lo suficiente, pensaban. Incluso, cuando la cámara tomaba al público, evitaba panear por donde éste se encontraba. Silencio total a la hora de anunciar el ganador. Enmudecimento absoluto al nombrar quien se llevaría la estatuilla. El jurado lo seleccionaba a él. Cerca de trescientos largometrajes, la mayoría legendarios, avalaban su larga carrera. Subió al escenario tocando su propio claxon en delirante celebración. No era para menos. El timón que los actores golpeaban cuando el motor del auto no arrancaba estaba muy contento. Mostró las marcas de los puñetazos de más de 60 años a los presentes. Terminados los aplausos, se timoneó con elegancia del pódium, en dirección a los cientos de autos donde trabajara con tanta dedicación.

 

Eduardo Triana

Le había escrito una carta al director de cultura de Tulsa, Oklahoma. El funcionario me contestó inmediatamente. Estaba muy complacido que yo le compusiera un tema a la ciudad más grande del estado. Desde la expansión que espantó a los mexicanos al oeste, nadie le cantaba a Oklahoma. Me pagaron el pasaje y me alojaron en la casa de visita del partido republicano. La radio de Tulsa no dejó de anunciar mi presentación en la plaza central y convocó a todo el pueblo para demostrarme su agradecimiento. La seguridad del estado de Oklahoma, me expresó que no iban a revisar la letra de la canción. Confiaban en mí. Sólo que esperaban le «tirara» a los Yankees, esos desgraciados del norte que los habían invadido para quitarle los esclavos. Nada de política, les dije. Me presenté como Ed Mac Trianon para asegurar gran audiencia. Asistieron unas doscientas mil personas. «Thank you for showing up, Tulsa» fue lo único que dije antes de empezar. La melodía debía prolongarse por unos quince minutos entre el estribillo y el coro del público. Me bajaron de la tarima a los dos. Ahora estoy esperando en la cárcel del condado que me lleven ante un juez. Se me acusa de incendiario y de propaganda enemiga. No he pedido abogado. Yo mismo me defenderé cantando a capela en el tribunal «El cuarto de Tulsa, le cogió candela, se quedó dormida y no apagó la vela». La gente de Tulsa me ha demostrado su respaldo. Esta noche, en vísperas de mi audiencia, cortarán el servicio de electricidad por dos horas y se alumbrarán con velas.

Ilustración Marilena Nardi

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